Booking.com
Rate our Reviews

La Huaca and Macacara…Today, we were delayed in our departure, as we waited for Cousin Meche who became confused arriving at  the bus station.  We left Piura at 8.30 am for Sullana and from there we would make a connection to La Huaca, because there are no direct buses.  The distance from Piura to Sullana is about 40 km which is covered in just over 35 minutes on a road which has been completely rehabilitated since the floods, but the restoration has left traces of weeds and garbage in large areas. 

Once in Sullana, in the Ovalo Tallán, we got in a five passenger station wagon.  La Huaca is about 35 km distant by the auxiliary highway and it took us about 40 minutes due to the stops of the car for the entering and departure of passengers.  These cars and the tuk-tuk  are the public transport to the towns located along the auxiliary road of the Panamericana Norte highway. 

In the government of dictator Fujimori (1990-2000), now imprisoned for crimes against humanity, I must admit that several roads were built that were the long-cherished dream of many towns in the interior of the country, such as the one that links La Huaca, Macacará and other annexes to the country’s road network. Subsequent governments have taken care to keep the roads in service, even after the ravages of nature. 

La Huaca was a predominantly a cotton and corn district in limited quantities because only the areas irrigated naturally by the river were used, for more than 25 years to date However,  with the highway, large agro-industrial companies came to the area and they have taken better advantage of the water resources with canals and reservoirs.  Now, cotton and asparagus are produced for export, rice, corn and others for domestic consumption and also sugar cane for ethanol fuel. 

La Huaca was created by the Liberator Simon Bolivar on June 21, 1825 and is one of the seven districts of the province of Paita.  It owes its name to having been formed in the middle of the desert that dominates the upper Chira River.  The town was built on the remains of an indigenous cemetery. It was this cemetery,our destination,  to “visit” the family of my Mom. 

While my mother and Meche were looking for the tombs of my great-grandparents, I took the opportunity to take pictures of the chapel, the nearby plantations, and taking advantage of the shade of the old tree, I sat at the entrance listening to the birds.  Contrary to the cemeteries I have visited in Lima and other cities, although they are large, some with beautiful architecture and sculptures, they are also dreary and sad,. Those of the little towns are quite picturesque, simple, colorful, and cared for.  In this place I felt PEACE. 

My Mom could not locate my great-grandmother’s grave,  with disappointment and we still had to go through Macacará, the small town where my grandpa was born, and visit some relatives.  Pity, I would have liked to go to the Museum “Elba Aranda” where there are paleontological remains of the Pleistocene, but there was not time grrrr … time is sometimes our enemy. 

I had never been to Macacará, and my mother almost did not recognize it. Before she had  arrived by horseback, now it by car.  She saw that it was a growing town, with all the basic facilities but still with streets of dirt instead of pavement.  The cabins of the antique farmers were the furthest from the road, very modest and still adobe and mud.  We walked some minutes to get there. 

After the most effusive greetings, a very long talk, and leaving presents for the family, we went to the room where my aunt has her oratory.  We still had to go through Sullana to visit other cousins of my Mom, so we said goodbye with more hugs and promises to return soon. 

Sullana is a big city but unfortunately very neglected.  The traffic is chaotic due to the abundance of tuk-tuk and the paralysis of the rehabilitation works. One rescue that I could see was the sculpture of Ovalo Tallán, which represents a ceramic with drawings of the Tallán culture and that was designed by our sculptor Víctor Delfín. 

After visiting the octogenarian cousins of my Mom, a nice couple who stayed in love, with a lifetime together and live in the central part of Sullana, we returned to the Oval ,to board the bus to Piura. I was hot, hungry and very surprised at the vitality of my Mom.  It was almost 5 o’clock in the afternoon when we arrived in the city, we said goodbye to Meche and after a bath a delicious meal was enjoyed. 

We took a walk through the area surrounding the hotel and finally returned to rest, the next day we would leave early for Talara, and at night we would fly back to Lima. 

 

PIURA – Día 4:  LA HUACA y MACACARA, cuando una carretera los une al mundo 

Retrasadas por esperar a la prima Meche quien se confundió de estación de bus, partimos a las 8.30 am hacia Sullana y de allí se haría conexión hacia la Huaca debido a que no hay buses directos.  La distancia de Piura a Sullana es de unos 40 Km que se cubren en poco más de 35 minutos en una carretera totalmente rehabilitada luego de las inundaciones, pero que ha dejado rastros de maleza y basura en grandes extensiones. 

Ya en Sullana, en el Ovalo Tallán, abordamos un Station Wagon con capacidad para 5 pasajeros.  La Huaca dista unos 35 Km por la carretera auxiliar y nos tomó unos 40 minutos debido a las paradas del auto para el bajar y subir de pasajeros.  Estos autos y las moto-taxi son el transporte público hacia los poblados ubicados a lo largo la carretera auxiliar de la Panamericana Norte. 

En el gobierno del dictador Fujimori (1990-2000), ahora preso por crímenes de lesa humanidad, debo reconocer que se construyeron varias carreteras que eran el sueño largamente acariciado por muchos pueblos del interior del país, como la que une a La Huaca, Macacará y otros anexos a la red vial del país; los posteriores gobiernos se han preocupado de mantener las vías en servicio incluso después de los embates de la naturaleza. 

La Huaca era un distrito predominantemente algodonero y también de maíz en cantidades limitadas porque sólo se aprovechaban las zonas irrigadas por el río de manera natural, desde hace más de 25 años a la fecha y con la carretera, se instalaron en la zona grandes empresas agroindustriales que han aprovechado de mejor manera el recurso hídrico con canales y reservorios, y ahora se produce algodón y espárragos para exportación, arroz, maíz y  otros para el consumo interno y también caña de azúcar para el etanol. 

La Huaca fue creado por Decreto por el Libertador Simón Bolívar el 21 de Junio de 1825 y es uno de los siete distritos de la provincia de Paita.  Debe su nombre a haberse formado en medio del desierto que domina la parte alta del río Chira.  El pueblo fue levantado sobre los restos de un cementerio indígena, y justamente el cementerio fue adonde llegamos, a “visitar” a los deudos de mi mamita.  

Mientras mi mamá y Meche buscaban las tumbas de mis bisabuelos, yo aproveché para tomar fotos a la capilla, a las plantaciones cercanas, y aprovechando la sombra del añejo árbol, me senté a la entrada a escuchar a los pájaros.  Al contrario de los cementerios que he visitado en Lima y otras ciudades, que si bien son grandes, algunos con bellas arquitecturas y esculturas, también son lúgubres y tristes, los de los pueblitos son bastante pintorescos, sencillos, coloridos, cuidados y en este en particular yo sentí PAZ. 

Mi mamá no pudo ubicar la tumba de mi bisabuela, decepción, y aún debíamos pasar por Macacará el pueblito anexo donde nació mi abuelito y visitar algunos parientes allí.  Lástima, hubiera querido ir al  Museo “Elba Aranda” donde hay restos palenteológicos del Pleistoceno, no quedaba tiempo grrrr … nuestro enemigo. 

Yo no había estado nunca en Macacará, mi mamá casi no lo reconoció, adonde llegaba antes a lomo de caballo ahora se llegaba en auto y lo que se veía desde la carretera era un pueblo en crecimiento, con todas las instalaciones básicas aunque todavía con calles en tierra afirmada en lugar de pistas.  Las cabañas de los antiguos agricultores eran las más alejadas de la carretera, muy modestas y aún de adobe y barro. 

Luego de los más efusivos saludos, de una larguísima charla y de dejar los presentes para la familia, pasamos a la habitación donde mi tía tiene su oratorio.  Aún había que pasar por Sullana a visitar a otros primos de mi mamá, así que nos despedimos con más abrazos y promesas de regresar pronto. 

Sullana es una ciudad grande pero lamentablemente muy descuidada, el tráfico es caótico debido a la abundancia de moto-taxis y a la paralización de las obras de rehabilitación, lo rescatable que pude ver fue la escultura del Ovalo Tallán, que representa un ceramio con dibujos de la cultura Tallán y que fue diseñado por nuestro escultor Víctor Delfín. 

Después de visitar a los octogenarios primos de mi mamá, una simpática pareja que se mantiene enamorada con toda una vida juntos y que viven en la parte céntrica de Sullana, regresamos al Ovalo para abordar el bus a Piura, acaloradas, hambrientas y yo muy sorprendida por la vitalidad de mi mamá.  Eran casi las 5 de la tarde cuando llegamos a la ciudad, nos despedimos de Meche y luego de un baño se imponía una suculenta comida. 

Dimos un paseo por la zona circundante al hotel y nos fuimos a descansar, al día siguiente saldríamos temprano hacia Talara, con el tiempo ajustado otra vez para ir y regresar, en la noche volaríamos de regreso a Lima.