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Huancayo Peru…..The city of Huancayo is part of the province of the same name and is the capital of the department of Junín. Located to the south of Mantaro’s Valley and on the 3271 masl, it has become the most important city of the central mountain range of Peru.  The name comes from the Quechua word Wanqayuk (Wanca = stone, yuk = the one that owns), which would mean “the place of the stone”. 

Historically, the area was inhabited by the Huancas (1200 to 1460 AD), who dedicated the area to agriculture and built its populations on the mountaintops of the Mantaro Valley.  It was annexed to the Inca Empire although, because of its bellicose character, it was not an easy town to manage. 

In the colony, in June of 1572, the “Indians town” was founded with the name of “Santísima Trinidad de Huancayo”; of the Liberator, Don José de San Martín received the title of “Incontrastable” (unconquerable – the decree of March 19, 1822) for its sacrifice, courage, and support for the liberating cause.  Its soldiers did not form a regular army, as the Huancas were guerrillas and more than 5,000 fell, in the fight against the Spaniards. 

The decade of the ’80s was terrible for Huancayo as well as for many of the departments of the highlands and central jungle.  Sendero Luminoso and MRTA terrorists subjected the area to harassment, violence, looting and murder to the native communities of the area such as the Ashaninka.  Regardless of age or sex, children were kidnapped and converted to terrorism. These communities formed the first anti-subversive rounds with traditional bows and arrows, then and with the support of the army, with rifles and other basic weapons. 

That fighting spirit is what has driven them to overcome the era of terror and build prosperity, despite all the problems. Agriculture and livestock have become its main activities, being currently the third producers of dairy products in the country, behind Cajamarca and Arequipa. 

They also raise trout, manufacture handicrafts and knits. Liquors and honey are produced and in recent years tourism has become another source of income. The city bustles with commercial activity and several malls have been built.  In terms of hotel capacity, there is still much to do but something that is appreciated is that everyone has hot water, something vital, the sun heats up from 10 am and until around 5 in the afternoon, then one feels very cold, brrrrr! 

Like many cities in the country, Huancayo also sleeps very late and rises early but there is something that impressed me favorably, it is a town that is very proud of its roots, respects its customs, exalts patriotism, and has achieved a balance between its past and the present.  Maybe it was a regional festival, but wherever I went I always found people with their typical clothes.  The radio stations let one hear music from the region and there were native dance events. 

Huancayo is also receiving Venezuelan emigrants who work in various jobs as waiters, security agents, vendors, etc., or they are seen in the markets where job offers or rooms for rent are published, but as in all “mass migration”, there are good and bad people.  For those bad ones who have committed crimes, now the Huancaínos warn you to be careful with the Venezuelans.  It is a pity that mistrust and distrust are growing like weeds. 

There is a wide variety of fresh agricultural products and meats as can be seen in the markets, resulting in a rich cuisine of which I will write later, and yet, I have not seen obese people, and it is something that caught my attention. 

I was only there a couple of days and I could not learn much. I hope, in a future visit to go to the Nevado Huaytapallana, visit native communities of the Mantaro Valley, or see the archaeological remains of the Huancas. I want to learn more about this simple and hardworking town, that it says with pride, that it works in the fields or raises cattle or is a weaver. 

 

HUANCAYO – PARTE 1:  LA CIUDAD INCONTRASTABLE 

La ciudad de Huancayo es parte de la provincia del mismo nombre y es la capital del departamento de Junín.  Ubicada al sur del Valle del Mantaro y sobre los 3271 msnm, se ha convertido en la ciudad más importante de la sierra central del Perú.  El nombre proviene de la palabra quechua Wanqayuk (Wanca = piedra, yuk = el que posee), lo que significaría “el lugar de la piedra”. 

Históricamente, la zona fue habitada por los Huancas (1200 a 1460 DC), un pueblo dedicado a la agricultura y que construyó sus poblaciones en las cimas de las montañas del Valle del Mantaro; fue anexado al Imperio Incaico aunque, por su carácter belicoso, no fue un pueblo fácil de manejar. 

En la coloniam en Junio de 1572 se fundó el “pueblo de indios” con el nombre de “Santísima Trinidad de Huancayo”; del Libertador don José de San Martín recibió el título de “Incontrastable” (decreto del 19 de Marzo de 1822) por su sacrificio, valor y apoyo a la causa libertadora, sus soldados no formaron un ejército regular, los huancas fueron guerrilleros y cayeron más de 5,000 en la lucha contra los españoles. 

La década de los ’80 fue terrible para Huancayo así como para muchos de los departamentos de la sierra y selva central.  Terroristas de Sendero Luminoso y del MRTA sometieron a acoso, violencia, saqueo y asesinato a las comunidades nativas de la zona como los asháninkas, sin distinción de edad o sexo, los niños eran raptados y convertidos al terrorismo.  Estas comunidades conformaron las primeras rondas antisubversivas con arcos y flechas tradicionales, luego y con apoyo del ejército, con fusiles y otras armas básicas. 

Ese espíritu combativo es el que les ha impulsado a superar la época del terror y construir una prosperidad pese a todos los problemas.  La agricultura y la ganadería se han convertido en sus principales actividades, siendo actualmente los terceros productores de lácteos del país, detrás de Cajamarca y Arequipa. 

También crían truchas, se producen artesanías y tejidos de punto, licores y miel y en los últimos años el turismo se ha convertido en otra fuente de ingresos.  La ciudad bulle de actividad comercial y se han construido varios malls.  En cuanto a su capacidad hotelera, aún hay mucho por hacer pero algo que se agradece es que todos cuentan con agua caliente, algo vital, el sol calienta a partir de las 10 am y hasta más o menos las 5 de la tarde, luego se siente mucho frío, brrrrr 

Como muchas ciudades del país, también Huancayo duerme muy tarde y madruga muy temprano pero hay algo que me impresionó favorablemente, es un pueblo que está muy orgulloso de sus raíces, respeta mucho sus costumbres, exalta el patriotismo y ha logrado el equilibrio entre ese pasado y el presente.  Quizá se trataba de alguna fiesta regional pero por donde fui siempre hallé gente con sus vestimentas típicas, las radioemisoras dejaban oir música de la región y habían eventos de danzas nativas. 

Huancayo también está recibiendo a emigrantes venezolanos quienes trabajan en diversos oficios como mozos, agentes de seguridad, vendedores, etc, o se les ve en los mercados donde se publican ofertas de empleo o cuartos para rentar, pero como en toda “migración masiva”, hay buenas y malas personas y por esas malas que han cometido delitos, ahora los huancaínos le advierten tener cuidado con los venezolanos.  Es una pena que el recelo y la desconfianza estén creciendo como hierba mala. 

Hay una gran variedad de frescos productos agrícolas y de carnes como puede verse en los mercados, resultando en una rica gastronomía de la que escribiré más adelante, y sin embargo no he visto personas obesas, y es algo que me llamó mucho la atención. 

Sólo estuve un par de días y no pude conocer mucho, espero en una próxima visita poder ir al Nevado Huaytapallana, visitar comunidades nativas del valle del Mantaro, o poder ver los restos arqueológicos de los huancas, conocer más de este pueblo sencillo y trabajador que dice con orgullo que trabaja en el campo o cría ganado o es tejedor.