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San Martin de Tours Church, PIURA SECHURA,  Peru…. During the colony years, the importance of the cities was signaled by the the location of its church. If it was built in the main square,  it indicated that the city was important.  The San Martín de Tours church faces the Main Square, so Sechura, from its beginnings, was an important city on the Peruvian coast.  It owes its name to the Hungarian Saint who was in Sechura on the date of its foundation, 1572. 

According to some letters found giving account of donations for the work, the construction of this church began in 1729, after this town suffered the ravages of nature.  After almost 50 years, on May 30, 1778, the church was blessed, consecrated and pontificated by Monsignor Pedro José Barroeta. 

The architecture of the church makes it stand out in the churches of northern Peru.  Its design dating from the colonial era, shows us a great work of architecture and engineering, that makes it special to that of other monuments. 

The church, in the Indigenous Baroque style, is 12 meters long and 32 meters wide, with 2 slender towers, 44 meters high. Inside the wooden carved pulpit, the main altar and some balconies can still be seen.  In the past they were used by the most distinguished people who attended mass discreetly. 

Since iron or other containment elements did not exist in that period, containment archery was applied in the construction, with a succession of semicircular arches forming a barrel vault that begins in the main choir, with a run cornice. 

The columns at the entrance are of indigenous baroque, because both columns rest on faces of indigenous people, fusion of European and local art. 

The main altar is a true piece of art, it was carved entirely by hand and dates back to the 18th century.  Its banner of gold and other jewels make this church one of the richest. Rococo style has three streets (the vertical lines where the images go), has the merit of being the largest altar in Peru. 

While I walked through the church I appreciated some drawings that caught my attention. According to the parish priest of the church, the purpose of the images dating from the 18th century was to teach the inhabitants of that time about the sacred writings and, thus, continue with the process of evangelization.  It is believed that behind the side altars there would be more of these murals.  There is a project, still in the process of implementation, to recover all the murals. 

It is also worth mentioning that the solar clock, which is a cone with rosettes around it and that when the sun goes down it marks the hour, this is, the shadow that goes through one rosette to another indicates the fraction of the hour, something like the “intihuatana” (solar clock) of Sechura. 

This temple has not been without damage.  Those caused by natural phenomena also suffered damage in 1819, when Thomas Cochrane, commanding the Chilean squad during the Spanish-American independence war, allowed his soldiers to plunder the church; Chile subsequently returned a fraction of the loot.  Likewise, in 1824 the liberator Bolívar requisitioned the silver of the churches that were not indispensable for the cult. 

Although by Law 10278 of the Congress of the Republic of 1945, the church is considered a Colonial Historic Monument, that did not prevent it from being neglected in its maintenance.  With the financing of the Misky Mayo mining company amounting to two million dollars, the last restoration was completed in 2016. 

The temple is an icon of the Sechura people, it not only represents their religiosity but also that union with their past.  Its enhancement makes it a very attractive “jewel” that is worth appreciating . 

PIURA –  SECHURA – Iglesia San Martín de Tours, joya arquitectónica e ícono de la provincia 

Durante la colonia, la importancia de las ciudades era señalada de acuerdo a la ubicación de su templo, si éste se edificaba en la plaza principal indicaba que la ciudad era importante.  La iglesia San Martín de Tours está frente a la Plaza Mayor, por lo que Sechura, desde sus inicios, era una importante ciudad en la costa peruana.  Debe su nombre al Santo húngaro que estuvo en Sechura en la fecha de su fundación, 1572. 

Según unas cartas encontradas dando cuenta de las donaciones para la obra, la construcción de este templo se habría iniciado en 1729, luego que este pueblo sufriera los embates de la naturaleza.  Luego de casi 50 años, el 30 de mayo de 1778, la iglesia fue bendecida, consagrada y pontificada por monseñor Pedro José Barroeta. 

La arquitectura del templo lo hace destacar dentro de las iglesias del norte del Perú, su diseño que data de la época colonial, nos muestra un gran trabajo de arquitectura e ingeniería que no tiene nada que envidiar a la de otros monumentos. 

El templo, de estilo Barroco Indigenista, tiene 12 metros de largo por 32 de ancho, apreciándose 2 torres esbeltas y de 44 metros de altura y en su interior sobresalen el púlpito tallado en madera, el altar mayor y todavía se pueden apreciar algunos balcones que en el pasado fueron utilizados por las personas más distinguidas del lugar que asistían a misa de manera discreta. 

Al no existir en la época fierro u otros elementos de contención, en la construcción se aplicó la arquería de contención, con una sucesión de arcos de medio punto formando una bóveda de cañón que se inicia en el coro mayor, con una cornisa corrida. 

Las columnas de ingreso al templo son de barroco indigenista, debido a que ambas columnas descansan sobre rostros de personajes indígenas, fusión de arte europeo y local. 

El altar mayor es una verdadera pieza de arte, fue labrado en madera totalmente a mano y data del siglo XVIII.  Su custodia y estandarte de oro y otras joyas convierten a esta iglesia en una de las más ricas.  De estilo rococó tiene tres calles (las líneas verticales donde van las imágenes), tiene el mérito de ser el altar más grande del Perú. 

Al recorrer la iglesia aprecié unos dibujos que me llamaron mucho la atención. De acuerdo al párroco de la iglesia, la finalidad de las imágenes que datan del siglo XVIII era enseñar a los pobladores de aquel entonces sobre las sagradas escrituras y, de esta manera, continuar con el proceso de evangelización.  Se cree que detrás de los altares laterales habrían más de estos murales.  Hay un proyecto, aún en proceso de implementación, de recuperar la totalidad de murales. 

También cabe mencionar el reloj solar, que es un cono con rosetas alrededor y que cuando cae el sol va marcando la hora, es decir, la sombra que va atravesando una roseta a otra indica la fracción de hora, algo así como la “intihuatana” (reloj solar) de Sechura. 

Este templo no ha estado exento de penalidades.  A los provocados por los fenómenos naturales también sufrió daños en 1819, cuando Thomas Cochrane, comandando la escuadra chilena durante la guerra de independencia hispanoamericana, permitió a sus soldados saquear la iglesia; Chile posteriormente devolvió una fracción de lo sustraído entonces.  Asimismo, en 1824 el libertador Bolívar requisó la plata de las iglesias que no eran indispensables para el culto. 

Si bien por Ley 10278 del Congreso de la República de 1945, la iglesia es considerada Monumento Histórico Colonial, eso no evitó que fuera descuidada en su mantenimiento.  Con el financiamiento de la compañía minera de Misky Mayo ascendente a dos millones de dólares, la última restauración fue culminada en el 2016. 

El templo es un ícono del pueblo sechurano, no sólo representa su religiosidad sino también esa unión con su pasado.   Su puesta en valor la convierte en una muy atractiva “joya” que vale la pena apreciar de cerca.