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San Isidro Lima. Peru….On one of our sunny. Lima, spring afternoons, I found myself walking the streets of the residential district of San Isidro. There, one can still  find very beautiful colonial and republican residences that represented, at the time, the lordship of the large plantations/ranches that developed in that zone. 

Today, some of these surviving residences have commercial uses. However,  these have managed to combine the nostalgia of old architecture with modernity. One of those houses that is a living part of the history of the district is the Casa Hacienda Moreyra (Moreyra Ranch House), the current headquarters of the Astrid & Gastón restaurant, owned by our most famous international chef Gastón Acurio. 

The Moreyra House was the residence of the old plantation San Isidro, built in the middle of the 17th century, although it had to be rebuilt in the mid-18th century after the earthquake of 1746.  The property comprises a beautiful chapel, a basement and some catacombs.  When in 1777 it was acquired by Don Isidoro de Cortázar y Abarca, the first Earl of San Isidro, it was known as “Hacienda de los Condes de San Isidro” and later the district officially took that name. 

In 1821 and because of the independence of Peru, Mrs. Rosa Gutiérrez de Cossío Countess of San Isidro, offered in this house a reception to the Liberator Don José de San Martín, which was the most relevant aristocratic event held at the plantation. 

In 1853 the house was won in  auction by Mr. José Gregorio Paz Soldán y Ureta, chancellor of the Republic and prominent jurist.  His daughter, Luisa Paz Soldán de Moreyra, in 1887 decided to lease part of the ranch to Don Pascual de las Casas, stipulating a clause in the contract by which he could not cut any of the olive trees of the farm and provide her with a quota of Olive oil for personal, weekly consumption.  Many of the olive trees that exist in the El Olivar Forest were planted by Don Pascual. 

In 1920 urban projects in the area begin to develop according to the urban design of the architect Manuel Piqueras, separating several blocks around the forest with lots of different sizes; the lands around the house were included in the project. 

On December 28, 1972 the Farm House was declared a Historic Monument, however this appointment did not prevent this beautiful house from falling into abandonment and was thought of destroying it to give way to new buildings. 

In 2011 the house was acquired by Gastón Acurio, who invested about 6 million dollars in its remodeling.  The new restaurant headquarters opened its doors to the public in February 2014, with a new concept of avant-garde restaurant/gastronomic center, inserting an experimental garden, a culinary research center and spaces for cultural events. 

The restoration work revealed the colonial baroque decoration of the house and many of the original tiles had been rescued, including the one representing San Isidro Labrador.  The foundations are made of stone and lime, with adobe walls, columns and wooden roof, quincha (cane and mud) arches and tile floors.  The design of the building does not represent its rural nature but rather integrates it well into the urban space. 

I must mention that within the cultural activities promoted by the restaurant there is an educational program for the elderly in agreement with several municipalities, where a couple of times a week, the “young people” of more than 60 years receive gastronomy classes, bar or cooking lessons. 

I cannot finish this review without first thanking the security officers who allowed me to take the external shots of the property and the experimental garden; those that show the interior are public on the internet and they show wide rooms that integrate history with the avant-garde kitchen. 

Lima still has many of these small architectural jewels closely connected to our history, waiting for anyone who can “observe” them and to “tell” their secrets. 

 

San Isidro, Lima:  CASA HACIENDA MOREYRA, pasado con mucho futuro. 

En una soleada tarde de nuestra primavera limeña, se me hizo propicio pasear por las calles del residencial distrito de San Isidro y encontrar aún muy bellas residencias coloniales y republicanas que representaron, en su momento, el señorío de las grandes haciendas que se desarrollaron en la zona. 

Hoy, algunas de esas residencias sobrevivientes tienen un uso comercial que han sabido combinar la nostalgia de esa arquitectura antigua con la modernidad.  Una de esas casonas que son parte viva de la historia del distrito es la Casa Hacienda Moreyra, actual sede del restaurant Astrid & Gastón, propiedad de nuestro más famoso chef internacional Gastón Acurio. 

La Casa Hacienda Moreyra fue la residencia del antiguo fundo de San Isidro, construida en la mitad del siglo XVII, aunque tuvo que ser reconstruida a mediados del siglo XVIII luego del terremoto de 1746.  La propiedad comprende una hermosa capilla, un sótano y algunas catacumbas.  Cuando en 1777 fue adquirida por don Isidoro de Cortázar y Abarca, primer Conde de San Isidro, fue conocida como Hacienda de los Condes de San Isidro y posteriormente el distrito tomó oficialmente ese nombre. 

En 1821 y por motivo de la independencia del Perú, doña Rosa Gutiérrez de Cossío, Condesa de San Isidro ofreció en esta casona una recepción al Libertador Don José de San Martín, que fue el evento aristocrático más relevante celebrado en la hacienda. 

En 1853 la hacienda fue subastada adquiriéndola don José Gregorio Paz Soldán y Ureta, canciller de la República y destacado jurista.  Su hija, Luisa Paz Soldán de Moreyra, en 1887 decidió arrendar parte de la hacienda a Don Pascual de las Casas, estipulándose una cláusula en el contrato por la cual no se podría cortar ninguno de los olivos de la hacienda y proporcionarle una cuota de aceite de olivo para consumo personal de la semana.  Muchos de los olivos que existen en el Bosque de El Olivar fueron plantados por Don Pascual. 

En 1920 empiezan a desarrollarse los proyectos urbanísticos en la zona según el diseño urbanístico del arquitecto Manuel Piqueras, separándose varias manzanas alrededor del bosque con lotes de diversos tamaños; los terrenos alrededor de la casona fueron incluidos en el proyecto. 

El 28 de diciembre de 1972 la Casa Hacienda fue declarada Monumento Histórico, sin embargo este nombramiento no evitó que esta hermosa casona cayera en el abandono y se pensara en destruirla para dar paso a nuevas edificaciones. 

En el 2011 la casa fue adquirida por Gastón Acurio, invirtiendo unos 6 millones de dólares en su remodelación.  La nueva sede del restaurante abrió sus puertas al público en febrero del 2014, con un nuevo concepto de restaurante/centro gastronómico de vanguardia, insertando un huerto experimental, un centro de investigación culinaria y espacios para eventos culturales. 

Los trabajos de restauración revelaron la decoración barroca colonial de la casa y se han rescatado muchos de los azulejos originales, incluso el que representa a San Isidro Labrador.  Los cimientos son de piedra y cal, con muros de adobe, columnas y techo de madera, arcos de quincha y pisos de loseta.  El diseño de la edificación no representa su naturaleza rural sino que la integra muy bien al espacio urbano. 

Debo mencionar que dentro de las actividades culturales promovidas por el restaurante se encuentra un programa educativo del adulto mayor en convenio con varios municipalidades, donde un par de veces por semana, los “jóvenes” de más de 60 años reciben clases de gastronomía, bar o historia de cocina. 

No puedo terminar este artículo sin antes agradecer a los encargados de la seguridad quienes me permitieron hacer las tomas externas de la propiedad y del jardín experimental; las que muestran el interior son públicas de internet y muestran amplios salones que integran historia con la cocina vanguardista. 

Lima cuenta aún con muchas de estas pequeñas joyas arquitectónicas muy conectadas con nuestra historia, a la espera de quien pueda·”observarlas” para “contar” sus secretos.